Mié20082014

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Reseña histórica

El 30 de Junio del año 1928, se crea mediante Ley el Instituto Autónomo Banco Obrero, que tendría como propósito ofrecer una solución al problema habitacional creciente, producto de los primeros años del éxodo campesino a las ciudades del país. Venezuela venía afrontando serios cambios desde que se descubriera, a principios del siglo XX, la riqueza petrolera. Son los años del derrocamiento del General Cipriano Castro producto del hambre de las potencias occidentales de adueñarse del petróleo venezolano,que trajo como consecuencia el abandono progresivo de la producción agrícola, para dar paso a la economía rentista basada en los hidrocarburos.

Por ello, para dar una respuesta al creciente problema que acarreaba la construcción irregular de viviendas en la periferia de las ciudades, empieza a regir una política de construcción de viviendas para la población de menos recursos, con un ligero impulso que le permitió al Instituto, en sus primeros años, desde 1928 a 1945 la construcción de 2.465 viviendas comprendidas en 19 urbanizaciones, entre las que podemos nombrar, como las más importantes: San Agustín, Barrio Obrero de Propatria, Bella Vista y El Silencio en la Ciudad de Caracas, Urbanización Bermúdez en Cumaná, Urbanización Puerto Cabello en la ciudad homónima, la Urbanización Valencia en el Estado Carabobo, las urbanizaciones El Ciruelito y Alayón en Maracay y La Urbanización José María Vargas en La Guaira.

Con la llegada de la Junta patriótica y el derrocamiento del General Isaías Medina Angarita, comienza en el año 1945 una segunda etapa para el Banco Obrero que finalizaría en 1958 con la caída del General Marcos Pérez Jiménez, esta época que se caracteriza por el aumento considerable de las cifras de construcción de viviendas, hace posible que la construcción de unidades habitacionales llegue cerca de las 40.000, distribuidas en un total de 106 urbanizaciones. Se introduce en la arquitectura venezolana el prototipo del Super – Bloque, que constituyó desarrollos como la Urbanización Urdaneta en la ciudad de Maracaibo, la Urbanización El Hipódromo en Maracay, La Concordia y Bararida en Barquisimeto, San Martín, Simón Bolívar, Carlos Delgado Chalbaud, Pedro Camejo (Sarría), Casalta, Santa Eduvigis, Diego de Lozada, El Valle, Simón Rodríguez, Cotiza, El Paraiso, Artigas, La Vega y Dos de Diciembre (23 de Enero) en Caracas.

A partir del año 1959 se inicia la tercera etapa del Banco Obrero, que será comprendida desde esta fecha hasta el año 1974 antes de su transformación al INAVI, en este período de los primeros años de la llamada “Democracia Representativa”, el Banco Obrero continúa su labor de construcción de viviendas con cifras cercanas a las 374.000 viviendas en 15 años, en un total de 411 urbanizaciones, entre las que se encuentran Ruiz Pineda, La Trinidad, El Cafetal, Prados del Este, Caricuao, continuación de El Valle, Pinto Salinas, Kennedy, Brisas del Paraíso.

En el año 1975 el Instituto Autónomo Banco Obrero se convierte en el Instituto Nacional de la Vivienda. Según el artículo 2 del Decreto Ley que conforma a esta Institución se indica que el Instituto Nacional de la Vivienda es el “organismo ejecutor y administrador de la política de vivienda de interés social” (1), de conformidad con el plan de desarrollo económico neoliberal de la década de los 70, que planteaba el progresivo desmantelamiento del Estado en pro del crecimiento y dominio de la empresa privada en asumir las tareas del mismo. Por ello, progresivamente se fue delegando la función de construir las viviendas de interés social, que eran para atender a la población más necesitada, en consorcios y empresas de la construcción y que el otrora Banco Obrero fuera deshaciéndose de sus ingenieros, arquitectos y demás profesionales, técnicos y obreros de planta, así como también de su maquinaria, sus terrenos y de sus bienes inmuebles que de forma constante empezaron a ser objeto de venta al capital privado.

Durante el inicio de esta época de auge de las políticas económicas que emergían del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de los gobiernos de la Cuarta República, el INAVI fue perversamente utilizado como objeto de enriquecimiento de una élite política, fusionada con el empresariado de la construcción, que sistemáticamente fue transfiriendo por medio de ventas a precios irrisorios los mejores terrenos de las principales ciudades para  construir edificaciones, en los cuales no se tomó en cuenta la necesidad de vivienda del pueblo que seguía en aumento y generando el crecimiento de viviendas inadecuadas en la marginalidad, sino el desarrollo de urbanismos privados y de centros comerciales que servían a la especulación y al interés de dirigir la construcción de manera exclusiva a un sector privilegiado de la sociedad, desvirtuando de manera tal los objetivos primordiales que tenía como propósito el Glorioso Banco Obrero.

La década de los 80 y los 90 fue un período de verdadero oscurantismo para la construcción de viviendas en nuestro país, continuamente el INAVI aparte de disminuir considerablemente el número de casas por construir, disminuyó la calidad de las mismas, tanto así que dejaron de llamarse viviendas para ser denominadas “soluciones habitacionales” las cuales en la gran mayoría de los casos no incluían dentro de sus proyectos el urbanismo necesario para los servicios, las viviendas llegaron a medir apenas 27 metros cuadrados, se entregaban en obra gris, lo que generó la pauperización del pueblo que era “beneficiado” con las mismas, acrecentando el aumento de la insalubridad y la marginalización de la población. La cantidad de viviendas construidas no llegaba a las 1.500 unidades anuales y se crearon supuestos créditos que se otorgaban a través de este Instituto, para la compra de materiales de construcción, que finalmente ni siquiera servían para la edificación de viviendas dignas, acrecentando cada vez más la burocracia que carcomía el presupuesto que se asignaba a la Institución.

Es solo con la llegada a la Presidencia del Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana y Socialista Hugo Chávez que se inicia el proceso de recuperación y transformación del sector de la vivienda en Venezuela, con la eliminación de otros institutos que servían para al enriquecimiento de élites económicas, como lo fue el Fondo de Desarrollo Urbano (FONDUR), FUNDABARRIOS, popularmente conocido como “FUNDARRANCHOS” y el Servicio Autónomo de Vivienda Rural (SAVIR), el primero que realizaba las labores de urbanismo para que los consorcios privados realizaran las viviendas destinadas a la “clase media” o a quienes tuvieran los ingresos mínimos para adquirirlas, el segundo para la colocación de “paños de agua fría” a las barriadas populares, tratando de cubrir el gran problema de fondo en materia de vivienda que enfrentaba el pueblo venezolano y el tercero para llevar las precarias edificaciones y la insalubridad a los campos. También se elimina el Consejo Nacional de la Vivienda (CONAVI) creado en 1989 con el propósito de planificar y dirigir la política de los ejecutores y a su vez coordinar la repartición de los jugosos contratos de construcción de las empresas a nivel nacional por medio de la ficticia política denominada en la Cuarta República como “descentralización”.

El Estado venezolano empieza entonces a retomar el control de la construcción en Venezuela. En este mismo período entra en reestructuración el INAVI según decreto Nº 6218, del 31 de Julio de 2008, con el propósito de adecuar la estructura del mismo a los nuevos retos de la construcción de viviendas en Venezuela, así como su adscripción al Ministerio del poder Popular para Vivienda y Hábitat. Es así como el Gobierno Nacional toma el control de los contratos de obra, cambia radicalmente los prototipos arquitectónicos de las unidades habitacionales, llevándolos a alrededor de los 70 metros cuadrados de construcción y con acabados que hacen plenamente habitables las viviendas, dignificando al pueblo venezolano.

Sin embargo, pese a los esfuerzos que venían realizándose en materia de construcción de viviendas, y el aumento de la producción de miles de unidades de vivienda anuales, la cifra de las mismas aún distaba de las necesarias para cubrir la demanda anual y cancelar el déficit acumulado de cuatro décadas de desidia institucional en la materia.

Por ello, en el mes de marzo del año 2011, el Comandante Hugo Chávez lanza, la que ha sido calificada como la Misión más exitosa y de mayores niveles de eficiencia, la Gran Misión Vivienda Venezuela, que tendría como propósito unir junto al Poder Popular y su potencial dentro de la organización para la construcción, a los entes ejecutores del Estado, entre los cuales estaría el INAVI, para lograr en dos años (2011 – 2012) la construcción de 350.000 viviendas, 150.000 en 2011 y 200.000 en el año 2012, metas cumplidas hasta este período. Y con una meta final de 3.000.000 de viviendas al año 2019.

El INAVI comienza a recuperar su poder constructivo, por medio del diseño de nuevos desarrollos, cambios en las tipologías arquitectónicas de las viviendas e innovación en la utilización de nuevas tecnologías constructivas, que fueron necesarias y coadyuvaron a que este Instituto, ejecutara solo en los primeros meses del lanzamiento de esta Gran Misión, la cantidad de 13.301 viviendas en el año 2011 y de 16.225 viviendas en el año 2012, para un total de 29.526 viviendas en 20 meses, cambiando radicalmente su estructura a través de una visión Revolucionaria de la construcción, ideada únicamente por el Comandante Supremo de la Revolución y siguiendo los lineamientos del Órgano Superior del Sistema Nacional de Vivienda y Hábitat, convirtiéndose así en el segundo ejecutor de la GMVV, superado únicamente por el pueblo organizado, el Poder Popular.

Se ha roto desde este Instituto la lógica burguesa de que la ejecución de las obras solo puede llevarse a cabo a través de la contratación de empresas constructoras, por medio de la ejecución directa de las mismas a través de Gerencias Técnicas Integrales que colocan a los profesionales de la construcción al frente de los proyectos a desarrollarse, con el apoyo de los Consejos Comunales, con lo cual el Estado logró disminuir los costos de la construcción optimizando el uso de los recursos, ya que los mismos no se destinan en este momento a los intereses empresariales sino a la producción de las viviendas. Estos profesionales se responsabilizan con su Licencia de Ingenieros y Arquitectos y no con el Registro de Información Fiscal de una empresa, rompiendo con la lógica del Estado Liberal y aumentando sustancialmente la producción de viviendas para el pueblo.

Mención especial merece la ejecución del Plan Presidencial para la Emergencia en la cual en INAVI en conjunto y coordinadamente con otros 10 ejecutores del Estado han llevado adelante la construcción de más de 33.000 viviendas en los estados Miranda, Vargas y Distrito Capital, destinadas a los compatriotas refugiados y refugiadas producto de las intensas lluvias del año 2010, inaugurando una nueva metodología de actuación en la atención a las emergencias. Nuevamente gracias a la política impulsada por el Comandante Hugo Chávez, nuestro pueblo más necesitado ha sido atendido, fortalecido y protegido. Entre los urbanismos del plan de emergencia construidos por el INAVI destacan Las Fuentes en El Paraiso, Turmerito, Avenida Roosevelt, Urb. Argelia Laya en la Av. Victoria, Ciudad Lebrún, Urb. Willian Lara en la Urbina, Ciudad Belén, Mare Abajo en el Estado Vargas, entre otros.

Para este año 2013, la meta pautada en la construcción de viviendas de la GMVV es de 380.000 unidades, siguiendo las metas y los planes trazados por el Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana y Socialista Hugo Chávez al inicio del lanzamiento de la GMVV, y con el camino que transitamos junto a nuestro Presidente y Comandante Obrero Nicolás Maduro, con el fin de lograr la gran meta de 3.000.000 de viviendas en el año 2019, necesarias para cancelar la deuda histórica con el Pueblo Venezolano.

Solo en Revolución esto es posible, solo a través del control del Estado Revolucionario y de las fuerzas productivas por el pueblo ha sido posible la construcción de este número de viviendas, que en determinada época de la historia parecía un sueño imposible, y solo con el ideario Bolivariano y Revolucionario de socializar el acceso a un derecho fundamental consagrado en el artículo 82 de nuestra Carta Magna, se logrará que la vivienda deje de ser una mercancía objeto de plusvalía en la sociedad Venezolana.

Independencia y Patria Socialista! Viviremos y Venceremos!

Unidad, lucha, batalla y Victoria!!!

Chávez vive! La Patria sigue!

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